perritos No hay nada peor que salir de la rumba a las 4 de la mañana e imaginarte tener que llegar a casa cocinar algo para comer. Esta madrugada, al salir de la rumba, a dos cuadras de la casa le digo a Félix que se pare en el perrero de la esquina. Bajé el vidrio y digo:
-"Uno con todo pa' llevar, porfa".
-"Se me acabaron los perros, amol"
- "Nooooooooooo!!!!!!!!!!"
Le dije a los chicos que no importaba, que en la casa preparaba algo... A una cuadra de la casa, me arrepentí y supliqué que me llevaran a calle el Hambre. Una vuelta en W y llegamos a la deseada callecita.
Allí existen al menos 10 carros de perreros. Caminé uno por uno y a todos se les había "agotao" la salchicha, o el pan. Fué el último carrito que visité al que aún le quedaba un par de salchichas (que acaparé) y le dije:
-"Me los pone pa' llevá porfa".
Me devolví al carro a buscar la plata y me devuelvo de lo más feliz a buscar mi anhelo de ese momento. Pongo 2 mil bolos al lado del señor...pasan 5 minutos, pasan 10 minutos y el señor me dice:
-"Que es lo que tu quieres mija?".
-"Los dos perritos que le pedí pa' llevar"
-"Te dije que no había perro"
Allí empecé a colerizarme y estaba dispuesta a vociferar cualquier barbaridad cuando una voz en el carrito de al lado, me grita:
-"Ya tan fríos tus perros mijaaaaaaaaaa"
Allí estaba mi sueño hecho realidad, empaquetaitos y todo, en el carrito de al lado, y yo pagando en el que no era.
Y es que a las 4 de la mañana, con el hambre atacando, tu cama entre ceja y ceja, los panas esperando dentro del carro y el desespero por saber que eran los últimos dos perritos de Porlamar, el sentido de la ubicación se va a jugar póker.