Después de haberme ido a la Caracola, de haber colocado mi cuerpo sobre la arena, de haber escuchado el rugido del Dios Neptuno, de dejarme seducir por tenue luz del crepúsculo, de haber enviado pensamientos de amor al planeta, a su mamá, a mi país, a mi familia, a mis amigos, a mi misma, al que he de darle mis hijos, a mis hijos que no han nacido.

Después de haber hecho el ritual, de contemplar, de viajar a mi centro, de desordenar mi orden, de reinventarme, de convertirme nuevamente en campanita, de fusionarme con las nubes, de integrarme con el todo y la nada.

Después de besarlo, de reposarme, de levantarme, de visitar a quien tenia que visitar, de decir lo que tenia que decir.

Después de esta copa de vino y después de las 5 am

Decido irme a la cama feliz, satisfecha, plena... con una sonrisa (quiza un poco ridícula) en el alma.

Hoy, no tengo nada más que decir

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