Nueva Esparta, en una semana:

Viernes 20/10:
El hampa común mata a un taxista que traía a unos turistas a bordo. Versión: Los antisociales seguían a los turistas a quienes le tenían el ojo puesto desde el Sambil. El taxista al ver que lo iban a interceptar hizo un movimiento para tomar su radio. Los ladrones le dispararon quitándole la vida.
Sábado 22/10:
Tres hombres entran a la casa de un gran amigo mío a las doce del día. En la casa sólo estaban los hijos de mi amigo (una chica de 17 y un chico de 18). El hijo de mi amigo salió con la pistola del padre y empezó a disparar ocasionando que los ladrones salieran corriendo (aja, menos mal… y ¿si no hubiese sido así?)
Lunes 24/10:
Matan a un muchacho de 29 años frente a su negocio en Pampatar. Vivía cerca de mi casa (yo no lo conocía). Versión: ajuste de cuentas.
Viernes 27/10:
10 am: Asalto a Banesco de Villa Rosa. Se llevaron 10 millones de Bs. (sí, no me comí ningún cero. Se llevaron 10 millones). No hubo lesionados, heridos, ni muertes que lamentar.
5 pm: Atraco a mano armada en las oficinas donde trabaja mi hermana menor. Aunque la recepcionista dice que eran como 10 personas, a la empresa entraron 3: 2 hombres, una mujer. A las mujeres las amarraron, a los hombres les pegaron hasta sangrar. Se llevaron las carteras y bolsos de los empleados, todos los celulares y dos monitores de computadoras pantalla plana
7 pm: Atraco al abogado de la ex suegra de mi hermana menor. Se llevan su camioneta y las prendas del abogado. La camioneta apareció al poco tiempo.
11 pm: Un compañero de trabajo me comenta que le clonaron la tarjeta y le sacaron 650 mil bolívares que le dolieron en el alma.

Y todo esto sin leer prensa o ver televisión, porque llámenme como quieran, pero después del bendito diciembre de paro cívico decidí no ver ni leer más noticieros porque estaba enferma ya.

Sí, todo esto en Nueva Esparta, en la Isla maravillosa. En un territorio de 1.150 Km2 y de 380 mil habitantes.

Y sé que muchos me dirán: “Eso no es nada, Caracas está horrible, en Valencia es un horror, en Maracaibo no se puede vivir…”

No pana, SI es algo, es demasiado…No se justifica que un ser humano pierda la vida por un ajuste de cuentas, por un par de zapatos, por una cadena de oro. No se justifica tener la vida en un hilo porque alguien se quiere llevar 10, 20, 100 millones de bolívares, o la cartera, el celular, dos monitores de computadoras.

¿Hasta cuándo vamos a vivir pensando si regresaremos a salvo a casa?
¿Hasta cuándo vamos a entrar mirando para los lados al estacionamiento de nuestra casa, oficina o centro comercial?
¿Hasta cuándo nos vamos a sentir inseguros en la calle, en la oficina, en nuestro propio hogar?
¿Hasta cuándo tenemos que pasar momentos de susto porque nos apuntan con un revolver para quitarnos cualquier cosa que también nos costo tenerlas?
¿Hasta cuándo privarse de adquirir cosas por el miedo a que nos la quiten?
¿Hasta cuándo vamos a ser los que pagan el resentimiento social, el hambre y el desempleo de otro?

Por favor, que alguien me diga ¿qué carajo hay que hacer para vivir en paz en este país?

Me siento como si alguien hubiera agarrado una aspiradora y me hubiera quitado todas mis energías… toda el alma.

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