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12 mayo 2005

Avisamos antes de partir a "casa"?

Leyendo el blog de Adriana, está publicado un post titulado: Una de Espantos y Aparecidos, donde Adriana acompaña a su mami a un funeral de un familiar no muy cercano y relata una “premonición” que tuvo la mamá con respecto a la muerte del difunto. Adriana finaliza el post con una buena pregunta: “… ¿Será que las circunstancian confabulan para que la gente siga creyendo en “Cuentos de Espantos y Aparecidos”?

Bueno, yo no sé si es que el Universo conspira, si existen los fantasmas, si antes de “irnos a casa” avisamos por lo menos a un ser querido y creo que, como todo en la vida, es una cuestión de creer o no creer. Sin embargo, yo creo en las premoniciones, corazonadas, sexto sentido, olfato o como lo quieran llamar. Creo en esto sobre todo si se trata de seres queridos.

Mi papá fue un hombre que no creía en nada esotérico, ni sueños ni nada. Un poco antes de morir (en un accidente, nada de enfermedades ni nada) le dijo a mi mamá:
-"Coño, Toy asustao Mary, manejando por la Cota Mil vi una sombra inmensa". (No, mi viejo no se murió en la Cota Mil). Pocos días después nos fuimos toda la familia a Higuerote a la casa de playa de mi padrino y sin ton ni son escribí un poema un poco (bastante) melancólico. (al final de este post lo publico)

Unos meses antes de la muerte de mi papi, me fui con mi mejor amiga al Parque del Este y allí, en la grama, ella me dice:

-“Estás como rara”
-“Es que hace unos días se me metió en la cabeza que no soportaría la muerte de mi viejo”
-“Está enfermo?”
-“No, para nada”

Y lloré.

Un viernes en la noche, mi papá se fue a Higuerote con su hermano (mi padrino). Puso las llaves del carro arriba del “tocadiscos” (en aquella época aún usábamos eso) y dijo:

-“Aquí están las llaves del carro. Está recién lavado, a ver si lo cuidan y a ver cuanto dura. Que una de ustedes duerma con tu mami que yo no voy a estar”. Me besó en la frente y se fue.

A la mañana siguiente, según afirma mi padrino, mi papá se levantó con un capricho inexplicable de querer ir a La Laguna de Tacarigua. Por más que mi padrino se negó y lo sedujo con la idea de estar en la playa mejor, mi papá (como buen gallego terco que era) logró que mi padrino lo llevara a la Laguna. Una vez mi padrino cedió, a mi papá le entró un empeño de hablar con mi mamá a toda costa. Buscó todos los teléfonos públicos posibles (no, tampoco teníamos celular; de aquella sólo existían los ladrillos y eran carísimos). En resumen: mi papá no pudo hacer la llamada porque CANTV une a la gente (cuando quiere. Se fueron a la Laguna y de allí no salió con vida.

Yo no trabajaba los sábados, pero ese día me provocó estar fuera de casa y me fui a la oficina. Me vestí toda negro, me miré en el espejo y dije: “Ay no, que pavoso”

Mi hermana Verónica, (la más con los pies en la tierra), asegura que estaba soñando que mi papá la despertaba y, le decía desde la puerta del apartamento:

-“Vero, son las 10 de la mañana, hay que pintar el apartamento. Todo lo vas a tener que hacer tú solita porque yo no voy a estar más”

Mi hermana abrió los ojos, se fijó en la hora, eran las 10 de la mañana. Estaba sola en la casa. Mi mamá y hermana menor estaban en Paracotos y yo en la oficina. Apenas metió en el baño, sonó el teléfono con la noticia. Miró el reloj: 10:05 am

A mi me fueron a buscar a la oficina y me dijeron que papá y padrino habían tenido un accidente. Me confirmaron la muerte de mi viejo a las 5 pm. A esa hora, mientras yo pegaba un grito desgarrador y miraba a Verónica y la acusaba que ella ya lo sabia, mi mamá estaba entrando al apartamento enterándose también, pues le habían dicho lo mismo que a mi.

Mi papá murió ahogado a las 10 de la mañana… hora que en el sueño se le aparecía a mi hermana. Desde esa fecha en adelante mi hermana (a quien en aquella época se le podría llamar una de las mujeres más sifrinas de la Capital) se encargó ELLA SOLA del taller mecánico de mi viejo.

No sé si son apariciones, si las circunstancias coinciden para que los que creen sigan creyendo en estos cuentos, sólo sé que eso le pasó a mi hermana. Yo jamás lo he experimentado y creo que prefiero enterarme en el momento preciso.

Aquí está el poema que escribí, sin saber porqué, una semana antes de la muerte de mi papi:

“No quiero pensar que te perdí
que no volveré a verte sonreír
que tu cuerpo ha volado con alas prestadas.
No quiero pensar que te perdí
Que no volveré a ver el brillo de tus ojos
Que tu cara se ha quedado allí, congelada
No quiero pensar que te perdí
Que no volveré a tocar la suavidad de tus manos
Que no volveré a sentir el manto de tu cuerpo
Que me quitó el frío de tantas madrugadas.
No quiero pensar que te perdí
Que esto que escribo ahora no lo podrás leer ni oír
Aunque te lo lleve a tu descanso
Y lo lea con voz ahogada
Y nos empape la lluvia al papel, a ti y a mí
Mientras te leo esto
Aunque no me oigas
Aunque no veas que un domingo más
Me vestí para ti”

Milagros Cabana. Febrero 1996.

09 mayo 2005

Lucky me!

El viernes, mientras trabajaba en La Terraza animando la rumbita de esa noche (vayan al blog de La Terraza para que vean que buenos están los viernes) me dí cuenta de pronto que NO TENIA MI CELULAR!

Rumba Revisé mi cartera pero sabía que estaba buscando en vano. Yo tenía una falda, me puse a sacar fotos, el celu lo tenía en un bolsillo microscópico de la falda y nada, cuando me di cuenta ya no estaba. Recorrí todos los espacios de la disco por donde estuve, revisé en el baño (tenemos uno especial para los empleados para no perder tiempo en las colas femeninas), pero era absurda mi búsqueda. Esa noche al menos tendríamos en la disco más de 500 personas y mi celu si no había sido rescatado, por lo mínimo ya habría recibido varias patadas.

Siempre, cuando pierdo algo, digo con mucha fe: "San Juan Retornado, duélveme lo que se me ha extraviado" pero esta vez parecía no funcionar. Decidí ir al display, tomar el micrófono y decir:

-"Cómo está esa gente rumbera de la Islaaaaaaaaaa?"

Todos pegaron un grito.

Continué:

celular -"Bien panitas, se ha extraviado un teléfono kiocera slider azul. La persona que lo haya encontrado por favor entréguelo en la cabina del DJ. El teléfono es mío. Hay recompensa. No es por el valor del celular si no por toda la información que tengo alli.... y que siga la rumba"

Ya lo había hecho. No sabía si era bueno o malo el haberlo dicho por el micrófono. Si nadie lo había encontrado quizá lo empezaba a buscar para embolsillárselo. Pero ya estaba hecho.

angel A los 10 minutos volví a tomar el micrófono, seguí animando la rumbita y recordé a los rumberos lo del celular. Allí mismo se acercó una chica y dijo: "Yo tengo tu celular"... Quería besarla, amapucharla, le dije que entrara al display y cuando fui a abrir la cartera me dijo que no. Un ángel esa niña. Me fijé en la mesa en la que estaba sentada, y le mandé una ronda a ella y a sus panas de lo que estaban tomando.

Fue espectacular cuando tomé de nuevo el micrófono y notifiqué que el celular había aparecido y toda la gente que estaba allí pegó un grito que me se erizó hasta el pelo encajado en la pierna.

Aun queda gente bella y honesta en este bello país... Y San Juan de Retornado NUNCA, NUNCA me falla.

07 mayo 2005

Shall we?

Ya no sé si son las obligaciones que me tienen un poco parca a la hora de publicar un post o si estoy en un receso obligado que mi subconsciente me exige.

Conocer a Cereza fue espectacular. Aunque fue muy breve el encuentro, sentí que me reencontraba con una antigua amiga de toda la vida. Resultó ser exactamente la persona que imaginé. Y son en estos momentos en los que, a pesar del amor que le tengo a esta Isla, lamento no estar cerca esas personas que tanto se aprecian.

La realidad resultó estar a la par de mi imaginación.

Ahora, dejando la melancolía de un lado, cuento mi almuerzo del día de ayer.

A las 6 de la tarde, mi estómago me reclamaba comida. Me senté en la Av. 4 de Mayo, en un popular restaurante de pollo al estilo Arturo's. Mientras esperaba en mi mesa que alguien tomara la orden, tuve la sensación de estar sentada en un restaurante en una de las calles del centro de Caracas, aunque un poco más light y turístico. Arrugué un poco la cara, pero el pollo de esa mini cadena margariteña es bueno e impelable (y más económico).

Perdida en esos pensamientos, veo como un chico viene mirando para el techo mientras uno de los mesoneros venía con un pedido a paso apurado. Lo vi todo en mi mente en cámara lenta: el pollo rodando por el piso, los refrescos salpicando a todos los transeúntes y una lluvia de papas fritas que imaginaba me paraba a atajar con la boca mientras caían (sí tenía buuurda de hambre).

Sin embargo, mi mente siempre exagera un poco los acontecimientos y lo que imaginé divertidamente no pasó. La realidad fue que el peatón tropezó (como era de esperarse) con el mesonero; el mesonero se comportó como todo un torero: mantuvo el equilibrio, no derramó ni una sola gota y ni una papita voló por los aires. El distraído hombre abrazó al mesonero por la espalda (para no caerse) y el mesonero, dejando la bandeja de comida en una mesa vacía, se volteó, agarró al tipo y se puso a bailar con él.

A veces la realidad supera la imaginación.

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