El viernes, mientras trabajaba en La Terraza animando la rumbita de esa noche (vayan al blog de La Terraza para que vean que buenos están los viernes) me dí cuenta de pronto que NO TENIA MI CELULAR!

Rumba Revisé mi cartera pero sabía que estaba buscando en vano. Yo tenía una falda, me puse a sacar fotos, el celu lo tenía en un bolsillo microscópico de la falda y nada, cuando me di cuenta ya no estaba. Recorrí todos los espacios de la disco por donde estuve, revisé en el baño (tenemos uno especial para los empleados para no perder tiempo en las colas femeninas), pero era absurda mi búsqueda. Esa noche al menos tendríamos en la disco más de 500 personas y mi celu si no había sido rescatado, por lo mínimo ya habría recibido varias patadas.

Siempre, cuando pierdo algo, digo con mucha fe: "San Juan Retornado, duélveme lo que se me ha extraviado" pero esta vez parecía no funcionar. Decidí ir al display, tomar el micrófono y decir:

-"Cómo está esa gente rumbera de la Islaaaaaaaaaa?"

Todos pegaron un grito.

Continué:

celular -"Bien panitas, se ha extraviado un teléfono kiocera slider azul. La persona que lo haya encontrado por favor entréguelo en la cabina del DJ. El teléfono es mío. Hay recompensa. No es por el valor del celular si no por toda la información que tengo alli.... y que siga la rumba"

Ya lo había hecho. No sabía si era bueno o malo el haberlo dicho por el micrófono. Si nadie lo había encontrado quizá lo empezaba a buscar para embolsillárselo. Pero ya estaba hecho.

angel A los 10 minutos volví a tomar el micrófono, seguí animando la rumbita y recordé a los rumberos lo del celular. Allí mismo se acercó una chica y dijo: "Yo tengo tu celular"... Quería besarla, amapucharla, le dije que entrara al display y cuando fui a abrir la cartera me dijo que no. Un ángel esa niña. Me fijé en la mesa en la que estaba sentada, y le mandé una ronda a ella y a sus panas de lo que estaban tomando.

Fue espectacular cuando tomé de nuevo el micrófono y notifiqué que el celular había aparecido y toda la gente que estaba allí pegó un grito que me se erizó hasta el pelo encajado en la pierna.

Aun queda gente bella y honesta en este bello país... Y San Juan de Retornado NUNCA, NUNCA me falla.