(para entender este post, ud debe leer los post con el mismo titulo parte I y II)

Lunch …todos nos sentamos a comer. Entre mis hermanas y yo había una mirada de complicidad y nerviosismo. Comíamos en silencio ese día o probablemente yo estaba tan nerviosa que sólo escuchaba mi cabeza que decía: “dilo ahora”, “dilo ahora”, “dilo ahora”, “dilo ahora”.

-“Voy a hacer un curso de locución” (siempre escuché decir que era mejor pedir perdón, que pedir permiso).

Mis hermanas miraban de reojo a mi mamá. Mi papá no apartó la vista de su plato, cosa que significaba “déle que son pasteles” pero mi mamá abandonó los cubiertos, se pasó la servilleta por la boca, levanto el vaso y mientras bebía me miraba con esa mirada que prefieres que te peguen 4 gritos a que te miren así.

-“Milagros, cuando termines la carrera, y el francés hablamos”
-“Pero mami…”
-“Ya te inscribiste en un curso de francés, acabamos de comprar una computadora para tu tesis, la Universidad donde estudias es carísima, pero mija, hasta dónde crees…”
-“Mamá ya me inscribí en el curso”
(Mierrrrrrrr, lo dije!, lo dije!!!! Pero no he dicho que me faltan 7 mil bolos para completar el pago)
-“Cuando empiezan las clases”
-“Hoy”
-“Bueno, tú verás cómo vas a hacer”
-“Me falta plata para terminar la inscripción”
Silencio total y mortal
No sé cuanto tiempo pasó, pero mi papá dijo:
-“Yo te doy la plata… pero ¿que eso del curso de locución? (mi papi era gallego y no entendía mucho de eso, tema para otro post)
-“Papi, es un curso para hablar mejor”
-“Así si, te hace mucha falta”


Estudiar Así asistí a mis 25 horas de clases. Perdí dos semanas de clases en La Alianza, pero me dieron la oportunidad de recuperar las clases perdidas en dos sábados intensivos. Estudie la ley de atrás pa’ lante y viceversa, me leí todos los periódicos en todas las ediciones. Lo demás no fue muy fácil tampoco. La prueba de locución era un sábado a las 7.30 am. Me presenté a las 6.30 am en la UCV. En mi salón me tocó presentar con Chiquinquirá Delgado, para aquella entonces, casada con Guillermito Dávila. Había muchas personalidades de la tele (incluyendo reporteros) presentando el examen. Presentamos la prueba a las 11 de la mañana, 4 horas después de la pautada. Éramos los conejillos de india de la ultima oportunidad. La prueba escrita tenía más de 100 preguntas. A las 5 pm, nos reunieron a todos en un salón y nos dijeron que debíamos buscar los resultados a partir del miércoles. Los que aprobaban pasarían al oral que sería el próximo sábado.


Test La verdad, verdaíta, es que los días y las horas me pasaban lentamente. Por más ocupaciones que tenía, no podía apartar de mi mente si mi nombre iba a estar publicado en las listas. El deseado día por fin llego y allí estaba “CABANA R., Milagros APROBADO” Me puse no solo feliz, sino eufórica, saltaba de la alegría, llame a mis viejos y les dije que lo había logrado, pero se me olvidaba que faltaba la parte mas difícil, donde los nervios te pueden jugar una mala pasada. El sábado siguiente todo fue un poco mas fluido. La prueba oral constaba en leer una noticia, una cuña y luego un poema. Te sentaban en un escritorio con un reproductor, te daban las hojas con el texto boca abajo. El juez principal le daba al botón “record” y a la cuenta de tres debías voltear las hojas y empezar a leer sin detenerte y sin tener idea qué era lo que ibas a leer. Creo que me tembló hasta la ultima célula del cuero cabelludo, y leí como pude, lo que pude. Cuando terminé de leer, esperé una miradita, una sonrisita y algo de aprobación. Pero los jueces parecían unas estatuas frías y arrogantes. Lo que te hacia pensar: “Raspé esta mierda”.


Aprobado Pero no, una semana más tarde, mi nombre estaba publicado en la gran lista. Un año después me dieron el certificado. Un logro. Mi numerito que me autoriza ha hablar por radio. Pero saben qué…? No conseguí trabajo en ninguna emisora, todo era una rosca, una palanca. No bastaba mi voz ni mis conocimientos para trabajar en las emisoras más importantes de Caracas. Así que archivé mi certificado pero tenía la gran satisfacción de haberlo logrado y la certeza que algún día trabajaría en una gran emisora.

Espero sepan disculpar lo largo del post. El cómo estoy en La Mega será tema para otro post. Gracias Ivan Loscher por ser el culpable de mi delirio.

Narró para ustedes la 26761, MC Milagros Cabana. Muchas gracias por su atención y que tengan un feliz día.